No es posible expresar lo que un cofrade, un sevillano siente la noche previa a ese tan ansiado Domingo de Ramos.
Supone superar la pequeña franja horaria que existe entre la tarde - noche del Sábado de Pasión y las trece horas del día siguiente en la que por fin, y como si de un esperado y ansiado milagro se tratase se abren las puertas de San Sebastián.
Son momentos previos, son segundos qe nos separan de esa maravillosa mañana, tan comparable quizás en magia, dulzura, encanto, esperanza y felicidad con la mañana del 6 de Enero. Es una larga espera, no obstante, Bendita Espera.
Desde que arriva el Miércoles de Ceniza en el calendario de nuestra vida mundana, supone entrar en una nube de incienso, una nube de recuerdos, deseos e ilusiones que cuarenta días después verán su punto álgido.
La espera se hace corta con los numerosos besamanos, besapies, cultos, conciertos, pregones, presentación de carteles, y programas de televisión y radio que en cuarenta días y cuarenta noches invaden nuestro sentir cofrade y cada una de nuestras horas.
Bendita espera, si esperar supone marchar a esos humildes barrios de nuestra ciudad y encontrarnos con Jesús y su Madre y poder ver así como los barrios del Polígono Sur, de la Corza, Pío XII o hasta la barriada de los Arcos con su siempre hermosa Virgen de las Maravillas sienten el latido de su corazón, sienten los acordes de ''Soledá dame la mano'' o el intenso aroma a azahar que invade sus calles.
Tras ese tan esperado pregón del cofrade y sevillano Fernando Cano Romero, llega el momento de mirar el reloj y contar las horas que restan hasta el tan esperado Domingo de Ramos, un Domingo de Ramos que tendrá como antecedente, como aperitivo la Semana Santa de los barrios, como Pino Montano, Palmete, Bellavista, Torreblanca, Ciudad Jardín, Heliópolis o Triana muestran su sentir que culmina en las 00h de ese tan esperado Domingo de Ramos.
Despierta Sevilla, Despierta, eh aquí Tu Semana Santa.



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