El Sol resplandecía en la mañana del Sábado Santo, hubo grandes esperanzas de vivir una jornada de ensueño equiparable con la del Domingo de Ramos.
En el Plantinar, la Hermandad del barrio realizaba su II Estación de Penitencia a la S.I Catedral, con grandes estrenos en su paso de palio, con la siempre Hermosa Virgen del Sol, y esa perfecta simbiosis que se crea entre el misterio del Varón de Dolores y la Banda de CCTT del Sol. La Hermandad fue valiente, pero el tiempo no quiso dejar a Sevilla disfrutar de su último rayo de luz. Las lluvias comenzaron a caer incesantemente sobre la Hermandad cuando discurría por la Avenida de San Fernando, viéndose obligada a refugiarse en la S.I Catedral, y saliendo a partir de las 21h arropada por todos los cofrades con ganas de ver pasos.
La Hermandad de la Trinidad decidió poner sus pasos en las calles de Sevilla, noticia sorprendente tras haber anunciado anteriormente la Hermandad de los Servitas que no realizaría su Salida Procesional este año. La corporación de María Auxiliadora puso su primer paso del Sagrado Decreto en las calles de Sevilla, pero la lluvia sorprendió de forma fuerte y obligó a la Hermandad a retroceder sobre sus pasos. Sevilla se quedó sin su Esperanza.
Santo Entierro y Soledad de San Lorenzo, las Hermandades románticas y ''rancias'' de esta jornada, no dudaron en al ver como estaba la tarde, anunciar rápidamente su NO salida procesional a las calles de Sevilla.
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Este año nuestra Semana Mayor, y como debe de ser, culminó de forma pletórica en Santa Marina, donde este año más que nunca, todos los cofrades se echaron a las calles al encuentro con la Resurrección de Cristo y con su Madre Bendita de la Aurora, entrando de nuevo en su templo a eso de las 15h, a los sones de Amarguras, cerrándose así una Semana Santa que pasará a la historia precisamente por ser la que menor número de pasos salieron a la calle.
Dios quiera que el próximo año, podamos contar con una Semana pletórica en la que la Paz, el Amor, las Aguas del Amor, el Dulce Nombre, la Consolación, el Patrocionio, la Esperanza, el Rosario y el Sol, vuelvan a brotar cual flor de azahar.
Aquí comienza un nuevo año.
¡A LA GLORIA SEVILLANOS, A LA GLORIA!
jueves, 26 de mayo de 2011
martes, 24 de mayo de 2011
Viernes Santo plagado de tinieblas
La mala experiencia vivida durante la Madrugá, se vio continuada en la jornada del Viernes Santo, en la que las lluvias torrenciales y el mal tiempo seguían estando vigentes. Se esperaba que mejorase a lo largo de la tarde, pero finalmente no pudo ser.
La Hermandad de la Carretería confirmaba puntual como un reloj que este año no realizaría su Estación de Penitencia a la S.I Catedral, tras haberse pronunciado anteriormente la Hermandad del Cachorro comunicando que este año Sevilla se quedaría sin la imagen de Gijón y sin su amada Madre del Patrocinio. Sevilla se quedaba sin Expiración, sin su Salud Carretera y sin su Reina del Mayor Dolor.
A las 18h, las Hermandades de la O y de la Soledad de San Buenaventura, aunque la Hermandad trianera tardaría poco en pronunciarse y comunicar su decisión de no llevar a la imagen mariana de Lastrucci hasta el centro de la ciudad. San Buenaventura esperó más de una hora, y de nuevo, tras haber sido afectada por las inclemencias del tiempo en la salida procesional extraordinaria del Stmo. Cristo de la Salvación, tuvieron que tomar la terrible decisión de no salir a las calles de nuestra ciudad.
De nuevo, el tridente de hermandades románticas que en años anteriores había sido la esperanza de la jornada, se convertían en un año más en el consuelo de los cofrades. San Isidoro decidió no realizar su Estación de Penitencia, y seguidamente desde el Convento de la Paz, el portentoso misterio de la Hermandad de la Mortaja comunicaba que Sevilla se quedaría sin este tan solemne y romántico misterio.
Ni tan siquiera Montserrat pudo afrontar esta irreparable situación, de tal manera que el Santísimo Cristo de la Conversión del Buen Ladrón de Juan de Mesa, se quedaba este año en el interior de su templo junto a su amada Madre de Montserrat, con aires catalanes.
Sevilla se quedó sin su 3 jornada consecutiva, Sevilla perdió su Pasión.
La Hermandad de la Carretería confirmaba puntual como un reloj que este año no realizaría su Estación de Penitencia a la S.I Catedral, tras haberse pronunciado anteriormente la Hermandad del Cachorro comunicando que este año Sevilla se quedaría sin la imagen de Gijón y sin su amada Madre del Patrocinio. Sevilla se quedaba sin Expiración, sin su Salud Carretera y sin su Reina del Mayor Dolor.
A las 18h, las Hermandades de la O y de la Soledad de San Buenaventura, aunque la Hermandad trianera tardaría poco en pronunciarse y comunicar su decisión de no llevar a la imagen mariana de Lastrucci hasta el centro de la ciudad. San Buenaventura esperó más de una hora, y de nuevo, tras haber sido afectada por las inclemencias del tiempo en la salida procesional extraordinaria del Stmo. Cristo de la Salvación, tuvieron que tomar la terrible decisión de no salir a las calles de nuestra ciudad.
De nuevo, el tridente de hermandades románticas que en años anteriores había sido la esperanza de la jornada, se convertían en un año más en el consuelo de los cofrades. San Isidoro decidió no realizar su Estación de Penitencia, y seguidamente desde el Convento de la Paz, el portentoso misterio de la Hermandad de la Mortaja comunicaba que Sevilla se quedaría sin este tan solemne y romántico misterio.
Ni tan siquiera Montserrat pudo afrontar esta irreparable situación, de tal manera que el Santísimo Cristo de la Conversión del Buen Ladrón de Juan de Mesa, se quedaba este año en el interior de su templo junto a su amada Madre de Montserrat, con aires catalanes.
Sevilla se quedó sin su 3 jornada consecutiva, Sevilla perdió su Pasión.
lunes, 23 de mayo de 2011
Fue una noche sin Esperanza
A pesar de los malos presagios que ya se venían avecinando a lo largo de la semana, todas las Esperanza empezaban a fraguarse, a descomponerse, Sevilla comenzaba a darse cuenta de que la noche más especial del año estaba empezando a perder su esencia.
A una hora de la hora de salida prevista, la Hermandad del Silencio decidía no realizar su Estación de Penitencia a la S.I Catedral ante las terribles lluvias torrenciales que estaba acaeciendo sobre la ciudad de Sevilla.
La Hermandad del Gran Poder, no dudó ni un sólo momento, y viendo la decisión tomada por la Hermandad de la calle Alfonso XII, Enrique Esquivias como Hermano Mayor de la corporación, decidió que el Señor de Sevilla que tallara Juan de Mesa no saliera este año al encuentro con el fiel, Sevilla cargaba con su particular cruz al ver como la lluvia había sido un auténtico calvario en aquella noche, reencarnado en el dulce rostro de la Virgen del Mayor Dolor, que este año lloraba por su Hijo y por Sevilla, acompañada de San Juan. Más tarde se abrirían las puertas para que la ciudad se encontrara con el Hijo de Dios.
A pesar de la gran cantidad de público que se agolpaba en las puertas de la Basílica, este año no pudo ser, y Jesús de la Sentencia y su bella Madre de la Esperanza se quedaban en su Basílica, no podía salir al encuentro con su pueblo hispalense, Sevilla lloró el llanto de su amada Madre. En la Magdalena, todo se prevía, con bastante tiempo de adelanto, Sevilla se quedaba este año sin su Madre de la Presentación y sin el maravilloso crucificado de Ocampo.
Este año no brilló la luna llena en la calle Pureza, los sones marineros hacía preveer que la Esperanza volvería a salir ante su pueblo y volvería a paliar las aguas torrenciales para hacerlas aguas de amor y Esperanza. Sevilla esperaba a su Hijo de las Tres Caídas con el izquiero por delante, pero en esta ocasión, a pesar de los intentos, no pudo ser. Estaba claro, todo había acabao. El último aliento de Esperanza se había esfumado como una nube de incienso.
Payos y gitanos se agolpaban a las puertas del Santuario de los Gitanos para esperar a su Dios Moreno y a su Madre de las Angustias. Se perdía así Sevilla a sus titulares, Sevilla perdía su último aliento.
Esperamos desde luego, que el próximo año esté cargado de Esperanza y Salud.
A una hora de la hora de salida prevista, la Hermandad del Silencio decidía no realizar su Estación de Penitencia a la S.I Catedral ante las terribles lluvias torrenciales que estaba acaeciendo sobre la ciudad de Sevilla.
La Hermandad del Gran Poder, no dudó ni un sólo momento, y viendo la decisión tomada por la Hermandad de la calle Alfonso XII, Enrique Esquivias como Hermano Mayor de la corporación, decidió que el Señor de Sevilla que tallara Juan de Mesa no saliera este año al encuentro con el fiel, Sevilla cargaba con su particular cruz al ver como la lluvia había sido un auténtico calvario en aquella noche, reencarnado en el dulce rostro de la Virgen del Mayor Dolor, que este año lloraba por su Hijo y por Sevilla, acompañada de San Juan. Más tarde se abrirían las puertas para que la ciudad se encontrara con el Hijo de Dios.
A pesar de la gran cantidad de público que se agolpaba en las puertas de la Basílica, este año no pudo ser, y Jesús de la Sentencia y su bella Madre de la Esperanza se quedaban en su Basílica, no podía salir al encuentro con su pueblo hispalense, Sevilla lloró el llanto de su amada Madre. En la Magdalena, todo se prevía, con bastante tiempo de adelanto, Sevilla se quedaba este año sin su Madre de la Presentación y sin el maravilloso crucificado de Ocampo.
Este año no brilló la luna llena en la calle Pureza, los sones marineros hacía preveer que la Esperanza volvería a salir ante su pueblo y volvería a paliar las aguas torrenciales para hacerlas aguas de amor y Esperanza. Sevilla esperaba a su Hijo de las Tres Caídas con el izquiero por delante, pero en esta ocasión, a pesar de los intentos, no pudo ser. Estaba claro, todo había acabao. El último aliento de Esperanza se había esfumado como una nube de incienso.
Payos y gitanos se agolpaban a las puertas del Santuario de los Gitanos para esperar a su Dios Moreno y a su Madre de las Angustias. Se perdía así Sevilla a sus titulares, Sevilla perdía su último aliento.
Esperamos desde luego, que el próximo año esté cargado de Esperanza y Salud.
jueves, 19 de mayo de 2011
Tarde de Jueves Santo teñida de gris
A pesar de lo que se sospechaba, todos teníamos la esperanza de que íbamos a tener un final de Semana Santa que se iba a conseguir salvar de las inclemencias meteorológicas, y que Jesús y su Madre, iban a vencer a la tormenta, que el amor vencería a las tinieblas.
Se comenzaba a presauciar una jornada como la del Martes Santo, a partir de que antes de las tres de la tarde, la Hermandad de los Negritos comunicara que no realizaba este año Estación de Penitencia a la S.I Catedral, quedándonos este año sin el Señor de la Fundación y sin su amada Madre de los Ángeles. Las esperanza ahora se encontraban en el Barrio de los Remedios, se esperaba que la Señora de la Victoria y su Hijo pudieran salir al encuentro con tantos y tantos fieles que en la Plaza de Cuba se agolpaban para ver a su querida Hermandad, a sus amados titulares.
Después toda la atención se dirigía hasta la calle Feria, donde este año la Hermandad de Montesión permutaba su orden con la de la Exaltación. La salida estaba prevista para las 16.45h, pero desde una hora antes, una gran cantidad de público ya se agolpaba en las puertas de la Capilla. Al final, tras más de una hora y media de espera, el tiempo que no quiso que Sevilla se encontrase con su Padre Amado de la Oración, y con sus siempre bella Virgen del Rosario, en esa perfecta simbiosis que cosntituye con su hermosísimo paso de palio de maya calado.
Así mismo, en la calle Sol, se conocías las decisiones de las Hermandades de los Negritos y de las Cigarreras, y esto determinó que Sevilla se quedara sin su Virgen de las Lágrimas. Nos quedamos también sin el que sin duda es, uno de los pasos más emotivos de la Semana Santa de Sevilla, Nuestra Señora de la Quinta Angustia, no salía ante su Plaza de la Magdalena.
La esperanza ahora se llamaba Hermandad del Valle y Hermandad de Pasión. Pero Sevilla se quedó sin el estreno de ver a la Virgen de las Mercedes acompañada de la Banda de Música de la Oliva de Salteras, sin ver a la portentosa imagen de Martínez Montañez, sin ver a la maravillosa dolorosa de Juan de Mesa, y sin ver el majestuoso paso de los espejitos de la Hermandad del Valle.
Fue un Jueves Santo, teñido de gris.
Se comenzaba a presauciar una jornada como la del Martes Santo, a partir de que antes de las tres de la tarde, la Hermandad de los Negritos comunicara que no realizaba este año Estación de Penitencia a la S.I Catedral, quedándonos este año sin el Señor de la Fundación y sin su amada Madre de los Ángeles. Las esperanza ahora se encontraban en el Barrio de los Remedios, se esperaba que la Señora de la Victoria y su Hijo pudieran salir al encuentro con tantos y tantos fieles que en la Plaza de Cuba se agolpaban para ver a su querida Hermandad, a sus amados titulares.
Después toda la atención se dirigía hasta la calle Feria, donde este año la Hermandad de Montesión permutaba su orden con la de la Exaltación. La salida estaba prevista para las 16.45h, pero desde una hora antes, una gran cantidad de público ya se agolpaba en las puertas de la Capilla. Al final, tras más de una hora y media de espera, el tiempo que no quiso que Sevilla se encontrase con su Padre Amado de la Oración, y con sus siempre bella Virgen del Rosario, en esa perfecta simbiosis que cosntituye con su hermosísimo paso de palio de maya calado.
Así mismo, en la calle Sol, se conocías las decisiones de las Hermandades de los Negritos y de las Cigarreras, y esto determinó que Sevilla se quedara sin su Virgen de las Lágrimas. Nos quedamos también sin el que sin duda es, uno de los pasos más emotivos de la Semana Santa de Sevilla, Nuestra Señora de la Quinta Angustia, no salía ante su Plaza de la Magdalena.
La esperanza ahora se llamaba Hermandad del Valle y Hermandad de Pasión. Pero Sevilla se quedó sin el estreno de ver a la Virgen de las Mercedes acompañada de la Banda de Música de la Oliva de Salteras, sin ver a la portentosa imagen de Martínez Montañez, sin ver a la maravillosa dolorosa de Juan de Mesa, y sin ver el majestuoso paso de los espejitos de la Hermandad del Valle.
Fue un Jueves Santo, teñido de gris.
martes, 17 de mayo de 2011
Y Sevilla disfrutó de un espléndido Miércoles Santo
Tras la terrible jornada experimentada el Martes Santo, el tiempo nos concedía una tregua y nos dejaba disfrutar de un Miércoles Santo que sin duda prometía ser bastante especial, pletórico, lleno de luz y celeste. El sol lucirá en Nervión, San Bernardo, San Lorenzo, la calle Feria, el Arenal, San Pedro, San Vicente y la calle Orfila.
No cabe duda, que como cada año, todo comenzaría en el barrio de Nervión, que a pesar de tantos y tantos kilómetros que separan a este barrio sevillano de la Catedral, se esfuerza cada año por llevar a Cristo crucificado y a su Madre de Consolación al corazón de los sevillanos. Esas túnicas color azabache, dejan paso a unas túnicas de color malva y negro que preceden a Jesús de la Salud, que entre un mar de claveles rojos, se despide de su barrio torero de San Bernardo seguido de su guardia de gala, y del sentimiento de su barrio. El sol lucirá en los varales dorados de la Madre del Refugio que llora a la luz de la luna llena cuando retorna de nuevo a su barrio.
En la calle Feria, la Salve Marinera nos presenta a una Hermandad que ha luchado durante mucho tiempo por llegar a conseguir sus objetivos, llevar a su Madre del Carmen, en su navío de azul terciopelo hasta el alma hispalense. En San Lorenzo, la Virgen de la Palma se presenta ante su barrio a los sones de la marcha de Marvizón, siguiendo a su Hijo del Buen Fin que avanza por la calle Alcoy a los sones romanos de la Centuria.
En San Martín, túnicas rojas color sangre, sangre que mana del costado del Señor cuando Longinos un año más, clava la Lanzada del dolor y a la par del amor, al Padre eterno de San Martín, en una perfecta simbiosis con ese maravilloso navío gótico que antecede a la siempre hermosa Virgen del Buen Fin.
Y el Arenal se vuelve a encontrar con su Hermandad torera, se vuelve a encontrar con esa iconografía que ideara Miguel Ángel, y que seguirá hasta el día de hoy, la Piedad de la Virgen María, que cada Miércoles Santo muestra el dolor y el desconsuelo de una Madre por su Hijo. Le sigue la siempre bella Virgen de la Caridad, Caridad del Guadalquivir, Caridad del Baratillo.
Es de Burgos, y es Jesús, túnicas de ruán negro, las únicas de la jornada, y que nos conducen hasta ese maravilloso paso de caoba, y ese monte de lirios en el que Jesús de nuevo volvía a ser Crucificado y muerto ante la mirada de la Plaza de San Pedro. Tras Él, su Madre Dios de la Palma, que llora desconsolada cada madrugada al cielo de Sevilla.
San Vicente llora, San Vicente se llena de Misericordia, de Campanilleros y de aires jienenses, entre un mar de fieles, esas filas de nazarenos color blanco y carmesí, anteceden a Jesús de la Divina Misericordia, que carga con la cruz de los pecados, y en la cual será crucificado mientras pronuncia sus Siete Palabras. No hay cosa más bella en Sevilla, que el techo de palio de la Señora de la Cabeza, perfecta armonía de la Semana Santa Hispalense.
Calle Orfila, sentimiento del gremio de los Panaderos, desde la Capilla de San Andrés, sale ese maravilloso misterio del Prendimiento, que cada año con el izquierdo por delante cautiva a Sevilla entera seguido de su Madre de Regla, que este año será madrileña.
Así fue la crónica de una jornada digna de recordar, llena de sol, clasicismo y sentimiento.
No cabe duda, que como cada año, todo comenzaría en el barrio de Nervión, que a pesar de tantos y tantos kilómetros que separan a este barrio sevillano de la Catedral, se esfuerza cada año por llevar a Cristo crucificado y a su Madre de Consolación al corazón de los sevillanos. Esas túnicas color azabache, dejan paso a unas túnicas de color malva y negro que preceden a Jesús de la Salud, que entre un mar de claveles rojos, se despide de su barrio torero de San Bernardo seguido de su guardia de gala, y del sentimiento de su barrio. El sol lucirá en los varales dorados de la Madre del Refugio que llora a la luz de la luna llena cuando retorna de nuevo a su barrio.
En la calle Feria, la Salve Marinera nos presenta a una Hermandad que ha luchado durante mucho tiempo por llegar a conseguir sus objetivos, llevar a su Madre del Carmen, en su navío de azul terciopelo hasta el alma hispalense. En San Lorenzo, la Virgen de la Palma se presenta ante su barrio a los sones de la marcha de Marvizón, siguiendo a su Hijo del Buen Fin que avanza por la calle Alcoy a los sones romanos de la Centuria.
En San Martín, túnicas rojas color sangre, sangre que mana del costado del Señor cuando Longinos un año más, clava la Lanzada del dolor y a la par del amor, al Padre eterno de San Martín, en una perfecta simbiosis con ese maravilloso navío gótico que antecede a la siempre hermosa Virgen del Buen Fin.
Y el Arenal se vuelve a encontrar con su Hermandad torera, se vuelve a encontrar con esa iconografía que ideara Miguel Ángel, y que seguirá hasta el día de hoy, la Piedad de la Virgen María, que cada Miércoles Santo muestra el dolor y el desconsuelo de una Madre por su Hijo. Le sigue la siempre bella Virgen de la Caridad, Caridad del Guadalquivir, Caridad del Baratillo.
Es de Burgos, y es Jesús, túnicas de ruán negro, las únicas de la jornada, y que nos conducen hasta ese maravilloso paso de caoba, y ese monte de lirios en el que Jesús de nuevo volvía a ser Crucificado y muerto ante la mirada de la Plaza de San Pedro. Tras Él, su Madre Dios de la Palma, que llora desconsolada cada madrugada al cielo de Sevilla.
San Vicente llora, San Vicente se llena de Misericordia, de Campanilleros y de aires jienenses, entre un mar de fieles, esas filas de nazarenos color blanco y carmesí, anteceden a Jesús de la Divina Misericordia, que carga con la cruz de los pecados, y en la cual será crucificado mientras pronuncia sus Siete Palabras. No hay cosa más bella en Sevilla, que el techo de palio de la Señora de la Cabeza, perfecta armonía de la Semana Santa Hispalense.
Calle Orfila, sentimiento del gremio de los Panaderos, desde la Capilla de San Andrés, sale ese maravilloso misterio del Prendimiento, que cada año con el izquierdo por delante cautiva a Sevilla entera seguido de su Madre de Regla, que este año será madrileña.
Así fue la crónica de una jornada digna de recordar, llena de sol, clasicismo y sentimiento.
lunes, 16 de mayo de 2011
Crónica de un Martes Santo gris
Pero la hermosa luna llena que brillaba en la madrugada del Lunes Santo atenta a la solemne entrada de la Virgen de las Aguas en su Capilla del Museo, se tiñó de tinieblas, nubes grises y llantos, que mostraban un cielo encapotado desde priemeras horas de la mañana en el barrio del Cerro del Águila.
Un año más, los antifaces de terciopelo burdeos, volvían a deslucirse por culpa de las lluvias torrenciales que en esas horas atentaban contra nuestra ciudad. Sevilla se quedaba sin su Virgen de los Dolores, sin su marcha de Marvizón, y sin el vuelo de palomas blancas tan característico de cada Martes Santo.
Eran las 16.00h, cuando la Hermandad de los Javieres y su nueva hermana mayor Maruja Vilches, decidían retrasar la salida procesional 60 minutos, poniendo su Cruz de Guía bajo el dintel de la puerta a eso de las 17h, aunque sin poder salir finalmente por impedimentos de la propia lluvia que impidió que viésemos a la Reina de Gracia y Amparo y a su hijo de las Almas.
Minutos antes, las túnicas celeste cielo, se tornaban húmedas ante las torrenciales lluvias que caían en Muro de los Navarros. La noticia se preveía, Sevilla se quedaba sin su Cristo de la Ventana y sin su Madre de los Desamparados. La noticia fue trascendental para los hermanos de los Estudiantes, que incluso antes de la hora pevista para la salida anunciaban que este año 2011 no hacían Estación de Penitencia a la S.I Catedral.
Ahora toda la atención se dirigía hasta Luis Montoto, esperando que la Palomita de Triana, pusiera su hermoso paso de palio en las calles de Sevilla, tras su Hijo de la Sangre, y tras la Presentación de Jesús al Pueblo de Sevilla y al Barrio de la Calzá. Más de una hora esperó la primitiva hermandad trianera para finalmente entre un mar de aguas y de llantos decidía no realizar su salida procesional.
Eran las 18h, y San Nicolás, no iba a ver esa perfecta simbiosis que cada año nos deja ver el paso de la Hermandad de la Candelaria por los Jardines de Murillo, perdiendo esa bella estampa y el hermoso rostro de la Virgen de la Candelaria. Mismas sensaciones se notaron en Santa Cruz, que seguidamente anunciaba su decisión de no sacar a sus titulares a la calle, no obstante, la multitud de fieles que se acercaron hasta la Parroquia hasta avanzada la tarde, era bastante significativa.
La única esperanza se llamaba Dulce Nombre, y se tornaba de colores blancos en la Plaza de San Lorenzo. No obstante, la Hermandad, al igual que en 2003, tiró de valentía, y se puso en las calles de Sevilla. Pero no como en 2003, padeció una terrible lluvia que acusó a la hermandad cuando se encontraba en Conde de Barajas, obligándose a retroceder, cuando se encontraban saliendo los tramos de nazarenos del cortejo de la Virgen.
Esta fue la crónica de un Martes Santo, digno de olvidar.
jueves, 12 de mayo de 2011
Ocho Reinas, pero Sevilla se quedó sin el Polígono
Después de una jornada pletórica de Domingo de Ramos , en la que el sol relució más que nunca, y en la que los sentimientos se hicieron sonrisa y emoción en el Salvador, y a la luz de la luna llena en San Juan de la Palma, nos encontramos una jornda de Lunes Santo, que se encontraba atemorizada por el tiempo, que amenazaba con corromper a las Hermandades que haría su salida procesional en las primeras horas del día.
A las 11.45h, sin esperar mucho, la Hermandad del Polígono de San Pablo, nos presauciaba lo que sería una Semana Santa que empezaría muy a nuestro pesar a descomponerse. La Hermandad del Señor Cautivo y la Virgen del Rosario Doloroso, decía no realizar este año Estación de Penitencia a la S.I Catedral.
Bajo el llanto de un barrio desconsolado que deberá de esperar algo menos de un año para volverse a encontrar con sus titulares, algo que consiguieron en el Tiro de Línea, cuando tras una larga espera, pudimos volver a ver al Señor Cautivo y la Reina de las Mercedes por el Parque.
A las 15h, dos puntos, el Tardón y Santiago, abrían sus puertas y salían sus largas filas de nazarenos de colores verde esperanza, morado pasión y blanco pureza, acompañando al Señor ante Caifás y al Señor de la Redención, seguidos de sus Madres de la Salud y la Virgen siempre hermosa del Rocío.
Habría que esperar tres horas más, para que después de una larga espera de tres años, las puertas de San Andrés volvieran a abrirse ante ese maravilloso conjunto del Translado al Sepulcro. No muy lejos de allí, en el torero barrio del Arenal, la Virgen Niña de A. Duarte, Guadalupe, volvía a encontrarse con su barrio que la esperaba entre las Aguas del amor.
Nos marchamos a San Vicente, y vemos a ese maravilloso crucificado gótico, que desde la calle Jesús de la Vera Cruz, pone el sentimiento y la conmoción tras un mar de capirotes negros, que volverán a verse a su paso por la Plaza del Museo a los sones del Maestro Tejera tras la siempre hermosa Virgen de los Dolores, de la Hermandad de las Penas.
Y por fin, desde el Museo, surge el amor, el azahar, el jazmín, el negro azabache que se combina con el dulce aroma de las rosas de ese maravilloso palio calado que a los sones de Virgen de las Aguas hace cada año su salida procesional a las calles de Sevilla. Son momentos sobrecogedores, de ilusión, de armonía, en los que el tiempo pasa y pasa de forma rápida, sin darnos cuenta, mientras observamos a la siempre hermosa Virgen más humana de Sevilla en su caminar viendo como se pierde en la oscuridad de Alfonso XII su reluciente manto azul pavo.
Así finalizó una jornada de ensueño, con ocho reinas en la calle, pero con la espinita venida desde el Polígono de San Pablo y bajo el llanto de amor de la Virgen del Rosario.
A las 11.45h, sin esperar mucho, la Hermandad del Polígono de San Pablo, nos presauciaba lo que sería una Semana Santa que empezaría muy a nuestro pesar a descomponerse. La Hermandad del Señor Cautivo y la Virgen del Rosario Doloroso, decía no realizar este año Estación de Penitencia a la S.I Catedral.
Bajo el llanto de un barrio desconsolado que deberá de esperar algo menos de un año para volverse a encontrar con sus titulares, algo que consiguieron en el Tiro de Línea, cuando tras una larga espera, pudimos volver a ver al Señor Cautivo y la Reina de las Mercedes por el Parque.
A las 15h, dos puntos, el Tardón y Santiago, abrían sus puertas y salían sus largas filas de nazarenos de colores verde esperanza, morado pasión y blanco pureza, acompañando al Señor ante Caifás y al Señor de la Redención, seguidos de sus Madres de la Salud y la Virgen siempre hermosa del Rocío.
Habría que esperar tres horas más, para que después de una larga espera de tres años, las puertas de San Andrés volvieran a abrirse ante ese maravilloso conjunto del Translado al Sepulcro. No muy lejos de allí, en el torero barrio del Arenal, la Virgen Niña de A. Duarte, Guadalupe, volvía a encontrarse con su barrio que la esperaba entre las Aguas del amor.
Nos marchamos a San Vicente, y vemos a ese maravilloso crucificado gótico, que desde la calle Jesús de la Vera Cruz, pone el sentimiento y la conmoción tras un mar de capirotes negros, que volverán a verse a su paso por la Plaza del Museo a los sones del Maestro Tejera tras la siempre hermosa Virgen de los Dolores, de la Hermandad de las Penas.
Y por fin, desde el Museo, surge el amor, el azahar, el jazmín, el negro azabache que se combina con el dulce aroma de las rosas de ese maravilloso palio calado que a los sones de Virgen de las Aguas hace cada año su salida procesional a las calles de Sevilla. Son momentos sobrecogedores, de ilusión, de armonía, en los que el tiempo pasa y pasa de forma rápida, sin darnos cuenta, mientras observamos a la siempre hermosa Virgen más humana de Sevilla en su caminar viendo como se pierde en la oscuridad de Alfonso XII su reluciente manto azul pavo.
Así finalizó una jornada de ensueño, con ocho reinas en la calle, pero con la espinita venida desde el Polígono de San Pablo y bajo el llanto de amor de la Virgen del Rosario.
lunes, 9 de mayo de 2011
A la Gloria! - *Domingo de Ramos*
Con ese título de la maravillosa composición de la Agrupación Musical Nuestra Señora de los Reyes, comienza cada año la Semana Santa de Sevilla, la tan esperada Semana Santa, esa semana que supone el alcance de las máximas cotas de los cofrades y sevillanos, de emociones, de la gloria, de la esperanza, del sueño y del trabajo que durante un año hemos estado acumulando a lo largo del año, y que por fin en la que sin duda es la mañana más hermosa del año, junto con la del 6 de Enero, vuelven a relucir como una nube de oro e incienso que se unen en la más armoniosa simbiosis que puede presenciar nuestra ciudad.
Vuelo de palomas blancas, túnicas blancas, saya blanca, palio blanco, blanco Paz, que cada año surge como flor de azahar en el barrio del Porvenir, en la que florece la alegría de una ciudad que desde por la mañana temprano despierta para recibir a Jesús que carga con la cruz en San Sebastián, y que entrará horas más tardes en la Jerusalén Sevillana entre palmas y olivos. A la Gloria Sevillanos, de comienzo nuestra Semana Santa.
Las cornetas del sol, dejan paso a un cortejo de túnicas negras y crema que consiguen cada año llevar desde Molviedro hasta el casco antiguo la devoción y el sentimiento de sus amados titulares. Y tras los blancos nazarenos de capa del Porvenir, arriva a la Campana ese maravilloso navío de caoba con la Sagrada Eucaristía de Jesús venida desde los Terceros.
Pronto, la Virgen de la Hiniesta y el Señor de las Penas pondrán la nota clásica en el centro de la ciudad Hispalense, llevando el azahar, la magia y el clasicismo de un barrio hasta el corazón de los sevillanos.
Izquierdo por delante, el Señor de las Penas, ruega al Padre compasión mientras los sayones romanos preparan la cruz de los pecados. Tras Él, llora desconsolada la Madre Bendita de San Juan de la Palma, la Señora de la Amargura, llanto desde San Juan de la Palma suena a sones de Font de Anta.
Jesús morirá como muere el Domingo de Ramos, igual que cae la noche, igual que el Amor surge de una rosa de pasión y que se cierra con la llegada de nuevo de la Señora del Socorro hasta la Plaza del Salvador, cerrándose así esta maravillosa jornada de ensueño.
Vuelo de palomas blancas, túnicas blancas, saya blanca, palio blanco, blanco Paz, que cada año surge como flor de azahar en el barrio del Porvenir, en la que florece la alegría de una ciudad que desde por la mañana temprano despierta para recibir a Jesús que carga con la cruz en San Sebastián, y que entrará horas más tardes en la Jerusalén Sevillana entre palmas y olivos. A la Gloria Sevillanos, de comienzo nuestra Semana Santa.
Las cornetas del sol, dejan paso a un cortejo de túnicas negras y crema que consiguen cada año llevar desde Molviedro hasta el casco antiguo la devoción y el sentimiento de sus amados titulares. Y tras los blancos nazarenos de capa del Porvenir, arriva a la Campana ese maravilloso navío de caoba con la Sagrada Eucaristía de Jesús venida desde los Terceros.
Pronto, la Virgen de la Hiniesta y el Señor de las Penas pondrán la nota clásica en el centro de la ciudad Hispalense, llevando el azahar, la magia y el clasicismo de un barrio hasta el corazón de los sevillanos.
Izquierdo por delante, el Señor de las Penas, ruega al Padre compasión mientras los sayones romanos preparan la cruz de los pecados. Tras Él, llora desconsolada la Madre Bendita de San Juan de la Palma, la Señora de la Amargura, llanto desde San Juan de la Palma suena a sones de Font de Anta.
Jesús morirá como muere el Domingo de Ramos, igual que cae la noche, igual que el Amor surge de una rosa de pasión y que se cierra con la llegada de nuevo de la Señora del Socorro hasta la Plaza del Salvador, cerrándose así esta maravillosa jornada de ensueño.
Vísperas en Híspalis II
Y llegaba el Sábado de Pasión, de nuevo Sevilla volvía a despertar y los barrios de la periferia volvían a resurgir plagados de ilusión y emoción para acompañar a sus amados titulares, en una jornada que estaría marcada por un sol pletórico que tiñó de luz celestial los barrios de Torreblanca, Ciudad Jardín y Parque Alcosa.
En Torreblanca, el misterio del Señor Cautivo ante Pilatos volvía ser Sentenciado ante la mirada de su barrio y de su amada Madre de los Dolores.
En Ciudad Jardín, la Virgen de la Milagrosa salía en su siempre hermoso paso de palio sin ir acompañada en esta ocasión de San Juan, marchando detrás de su amado hijo que atraviesa el Puente Cedrón custodiado por la guardia judía.
Será en Parque Alcosa, donde el Divino Perdón se hace hombre para que el barrio reciba a su Señor Nazareno que carga con la cruz del amor y la pasión.
En Torreblanca, el misterio del Señor Cautivo ante Pilatos volvía ser Sentenciado ante la mirada de su barrio y de su amada Madre de los Dolores.
En Ciudad Jardín, la Virgen de la Milagrosa salía en su siempre hermoso paso de palio sin ir acompañada en esta ocasión de San Juan, marchando detrás de su amado hijo que atraviesa el Puente Cedrón custodiado por la guardia judía.
Será en Parque Alcosa, donde el Divino Perdón se hace hombre para que el barrio reciba a su Señor Nazareno que carga con la cruz del amor y la pasión.
martes, 26 de abril de 2011
Vísperas en Híspalis
La mañana del Viernes de Dolores no es como la mañana del Domingo de Ramos, no tiene su magia, su embrujo, su encanto, pero tiene algo, un algo que hace que el cofrade, que el sevillano vaya sintiendo el sentir cofrade, el sentimiento que lleva desde un año esperando.
A las 18h, la Pasión se vive en la SE-30, la Semana Santa está en los barrios, las marchas se entonan en Palmete, Bellavista, Pino Montano y Heliópolis, donde todo está preparado, y donde el barrio se vuelca con su hermandad siendo éste el mayor día de luz y esplendor, de emociones en el que el barrio se viste de gala para recibir a Jesús y a su Bendita Madre.
Miles de personas se agolpan desde las horas centrales de la tarde en la Parroquia de San Isidro Labrador para ver a su amado Padre, a Jesús de Nazareth que es prendido ante su barrio de Pino Montano meciéndose a unos sones que llevan el sentir de la Calzá. Tras Él, su Madre del Amor, siempre hermosa, Amor de un barrio que llora al volver a reencontrarse con su maravilloso palio que tanto sudor y lágrimas les costó.
De Pino Montano nos vamos a Palmete, donde el sentir de un barrio obrero y humilde se ve reflejado en su Padre de la Salud y Clemencia y en su Madre de la Divina Gracia.
La emoción se siente en Heliópolis donde Jesús tiende el brazo a su Madre del Amparo, y a María Magdalena que no solo seca el rostro del Salvador sino las lágrimas de su barrio al volver a reencontarse con su amado Padre.
Bellavista, mar de ilusiones, Jesús de la Salud es Prendido ante la irada de maléficos sayones y romanos, siguiéndole su madre del Dulce Nombre.
Triana, un año más vuelve a dar lecciones de Hermandad, y este año ya, oficialmente, con hermanos nazarenos de negro que caminan por las calles de este barrio torero acompañando a su amado Padre que tallara Navarra Arteaga.
Y el Viernes de Dolores muere en la Parroquia del Sagrario, Jesús carga con la Cruz entre un mar de capirotes morados y portando La Corona de la Pasión.
A las 18h, la Pasión se vive en la SE-30, la Semana Santa está en los barrios, las marchas se entonan en Palmete, Bellavista, Pino Montano y Heliópolis, donde todo está preparado, y donde el barrio se vuelca con su hermandad siendo éste el mayor día de luz y esplendor, de emociones en el que el barrio se viste de gala para recibir a Jesús y a su Bendita Madre.
Miles de personas se agolpan desde las horas centrales de la tarde en la Parroquia de San Isidro Labrador para ver a su amado Padre, a Jesús de Nazareth que es prendido ante su barrio de Pino Montano meciéndose a unos sones que llevan el sentir de la Calzá. Tras Él, su Madre del Amor, siempre hermosa, Amor de un barrio que llora al volver a reencontrarse con su maravilloso palio que tanto sudor y lágrimas les costó.
De Pino Montano nos vamos a Palmete, donde el sentir de un barrio obrero y humilde se ve reflejado en su Padre de la Salud y Clemencia y en su Madre de la Divina Gracia.
La emoción se siente en Heliópolis donde Jesús tiende el brazo a su Madre del Amparo, y a María Magdalena que no solo seca el rostro del Salvador sino las lágrimas de su barrio al volver a reencontarse con su amado Padre.
Bellavista, mar de ilusiones, Jesús de la Salud es Prendido ante la irada de maléficos sayones y romanos, siguiéndole su madre del Dulce Nombre.
Triana, un año más vuelve a dar lecciones de Hermandad, y este año ya, oficialmente, con hermanos nazarenos de negro que caminan por las calles de este barrio torero acompañando a su amado Padre que tallara Navarra Arteaga.
Y el Viernes de Dolores muere en la Parroquia del Sagrario, Jesús carga con la Cruz entre un mar de capirotes morados y portando La Corona de la Pasión.
Crónica de una noche de espera
No es posible expresar lo que un cofrade, un sevillano siente la noche previa a ese tan ansiado Domingo de Ramos.
Supone superar la pequeña franja horaria que existe entre la tarde - noche del Sábado de Pasión y las trece horas del día siguiente en la que por fin, y como si de un esperado y ansiado milagro se tratase se abren las puertas de San Sebastián.
Son momentos previos, son segundos qe nos separan de esa maravillosa mañana, tan comparable quizás en magia, dulzura, encanto, esperanza y felicidad con la mañana del 6 de Enero. Es una larga espera, no obstante, Bendita Espera.
Desde que arriva el Miércoles de Ceniza en el calendario de nuestra vida mundana, supone entrar en una nube de incienso, una nube de recuerdos, deseos e ilusiones que cuarenta días después verán su punto álgido.
La espera se hace corta con los numerosos besamanos, besapies, cultos, conciertos, pregones, presentación de carteles, y programas de televisión y radio que en cuarenta días y cuarenta noches invaden nuestro sentir cofrade y cada una de nuestras horas.
Bendita espera, si esperar supone marchar a esos humildes barrios de nuestra ciudad y encontrarnos con Jesús y su Madre y poder ver así como los barrios del Polígono Sur, de la Corza, Pío XII o hasta la barriada de los Arcos con su siempre hermosa Virgen de las Maravillas sienten el latido de su corazón, sienten los acordes de ''Soledá dame la mano'' o el intenso aroma a azahar que invade sus calles.
Tras ese tan esperado pregón del cofrade y sevillano Fernando Cano Romero, llega el momento de mirar el reloj y contar las horas que restan hasta el tan esperado Domingo de Ramos, un Domingo de Ramos que tendrá como antecedente, como aperitivo la Semana Santa de los barrios, como Pino Montano, Palmete, Bellavista, Torreblanca, Ciudad Jardín, Heliópolis o Triana muestran su sentir que culmina en las 00h de ese tan esperado Domingo de Ramos.
Despierta Sevilla, Despierta, eh aquí Tu Semana Santa.
Supone superar la pequeña franja horaria que existe entre la tarde - noche del Sábado de Pasión y las trece horas del día siguiente en la que por fin, y como si de un esperado y ansiado milagro se tratase se abren las puertas de San Sebastián.
Son momentos previos, son segundos qe nos separan de esa maravillosa mañana, tan comparable quizás en magia, dulzura, encanto, esperanza y felicidad con la mañana del 6 de Enero. Es una larga espera, no obstante, Bendita Espera.
Desde que arriva el Miércoles de Ceniza en el calendario de nuestra vida mundana, supone entrar en una nube de incienso, una nube de recuerdos, deseos e ilusiones que cuarenta días después verán su punto álgido.
La espera se hace corta con los numerosos besamanos, besapies, cultos, conciertos, pregones, presentación de carteles, y programas de televisión y radio que en cuarenta días y cuarenta noches invaden nuestro sentir cofrade y cada una de nuestras horas.
Bendita espera, si esperar supone marchar a esos humildes barrios de nuestra ciudad y encontrarnos con Jesús y su Madre y poder ver así como los barrios del Polígono Sur, de la Corza, Pío XII o hasta la barriada de los Arcos con su siempre hermosa Virgen de las Maravillas sienten el latido de su corazón, sienten los acordes de ''Soledá dame la mano'' o el intenso aroma a azahar que invade sus calles.
Tras ese tan esperado pregón del cofrade y sevillano Fernando Cano Romero, llega el momento de mirar el reloj y contar las horas que restan hasta el tan esperado Domingo de Ramos, un Domingo de Ramos que tendrá como antecedente, como aperitivo la Semana Santa de los barrios, como Pino Montano, Palmete, Bellavista, Torreblanca, Ciudad Jardín, Heliópolis o Triana muestran su sentir que culmina en las 00h de ese tan esperado Domingo de Ramos.
Despierta Sevilla, Despierta, eh aquí Tu Semana Santa.
viernes, 15 de abril de 2011
Despierta Sevilla
Sevilla yace dormida, la ciudad aún perdura en la penumbra, en ese recuerdo lejano de todo lo pasado, todo aquello que hemos vivido, de todo aquello que un día vino y que como una nube de incienso que marcha buscando cual nuevo templo en el que expandir su aroma, marchó dejándonos consigo la esencia de eso a lo que hemos llamado Semana Santa.
Después de todo un año de anhelos, de esperanzas, la ciudad ha despertado, y el deseo se une a una nube de cenizas que marcan como las fieles campanas de la Giralda al llegar la medianoche, que sólo restan 40 días para volver a vivir la Pasión de Cristo y el dolor de su Madre en nuestra ciudad.
Hispalis magnus est, Sevilla es grande, Sevilla es durante unas semanas la cuna del arte, de la tradición, del sentimiento, de la fe, del dolor, Sevilla es por una semana por excelencia la cumbre de lo rancio.
No cabe duda que la espera se hace larga, y que desde que se postra ant nuestros ojos el camello del mágico rey Baltasar, ya añoramos y pensamos en nuestra esperada Semana de Pasión.
Sevilla aguarda, y Sevilla lo sabe. La decoración del alumbrado de Diciembre deja paso al tradicional montaje de palcos de Abril, el olor a castallas asadas, deja paso a ese dulce aroma del azahar y del intenso olor a incienso. La ciudad despierta y vive la Pasión, su Pasión como sólo ella sabe.
Sevilla aguarda, y Sevilla lo sabe. Porque llega el tiempo del recuerdo. Porque llega el tiempo de sacar de nuevo la túnica de nazareno, plancharla y memorar lo vivido el pasado año. Porque llega el momento de volver a rememorar las tradicionales ''igualás'', de recordar los ensayos, de limpiar la plata, de preparar los enseres, de montar los pasos. Porque ha llegado el momento en el que todo el trabajo de un año, se ve recompensado en una semana.
Sevilla aguarda, y Sevilla lo sabe. Pero la espera será todo un goce pleno para los sentidos de aquellos que por autonomasía nos definimos de jartibles y rancios, de aquellos que lloran viendo la Canina ya en su paso, de aquellos que montan el Portal de Belén o toman el sol en Matalascañas a los sones de Coronación de la Macarena.
Sevilla aguarda, y Sevilla lo sabe. El momento ha llegado, y todos los esfuerzos aunados este año alcanzarán su recompensa en poco más de 2 días. Porque el Mors Morten Superavit se encarna en ESPERANZA, SALUD y PAZ en esta Semana.
Sevilla aguarda, y Sevilla lo sabe. Ha llegado la hora, adelante Sevillanos, adelante cofrades, tomemos la venia de esta la que será una nueva y diferente Semana Santa.
Como diría el maestro Carlos Herrera....A la Gloria Sevillanos, a la Gloria!
Despierta Sevilla.
Fran.
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