Sevilla yace dormida, la ciudad aún perdura en la penumbra, en ese recuerdo lejano de todo lo pasado, todo aquello que hemos vivido, de todo aquello que un día vino y que como una nube de incienso que marcha buscando cual nuevo templo en el que expandir su aroma, marchó dejándonos consigo la esencia de eso a lo que hemos llamado Semana Santa.
Después de todo un año de anhelos, de esperanzas, la ciudad ha despertado, y el deseo se une a una nube de cenizas que marcan como las fieles campanas de la Giralda al llegar la medianoche, que sólo restan 40 días para volver a vivir la Pasión de Cristo y el dolor de su Madre en nuestra ciudad.
Hispalis magnus est, Sevilla es grande, Sevilla es durante unas semanas la cuna del arte, de la tradición, del sentimiento, de la fe, del dolor, Sevilla es por una semana por excelencia la cumbre de lo rancio.
No cabe duda que la espera se hace larga, y que desde que se postra ant nuestros ojos el camello del mágico rey Baltasar, ya añoramos y pensamos en nuestra esperada Semana de Pasión.
Sevilla aguarda, y Sevilla lo sabe. La decoración del alumbrado de Diciembre deja paso al tradicional montaje de palcos de Abril, el olor a castallas asadas, deja paso a ese dulce aroma del azahar y del intenso olor a incienso. La ciudad despierta y vive la Pasión, su Pasión como sólo ella sabe.
Sevilla aguarda, y Sevilla lo sabe. Porque llega el tiempo del recuerdo. Porque llega el tiempo de sacar de nuevo la túnica de nazareno, plancharla y memorar lo vivido el pasado año. Porque llega el momento de volver a rememorar las tradicionales ''igualás'', de recordar los ensayos, de limpiar la plata, de preparar los enseres, de montar los pasos. Porque ha llegado el momento en el que todo el trabajo de un año, se ve recompensado en una semana.
Sevilla aguarda, y Sevilla lo sabe. Pero la espera será todo un goce pleno para los sentidos de aquellos que por autonomasía nos definimos de jartibles y rancios, de aquellos que lloran viendo la Canina ya en su paso, de aquellos que montan el Portal de Belén o toman el sol en Matalascañas a los sones de Coronación de la Macarena.
Sevilla aguarda, y Sevilla lo sabe. El momento ha llegado, y todos los esfuerzos aunados este año alcanzarán su recompensa en poco más de 2 días. Porque el Mors Morten Superavit se encarna en ESPERANZA, SALUD y PAZ en esta Semana.
Sevilla aguarda, y Sevilla lo sabe. Ha llegado la hora, adelante Sevillanos, adelante cofrades, tomemos la venia de esta la que será una nueva y diferente Semana Santa.
Como diría el maestro Carlos Herrera....A la Gloria Sevillanos, a la Gloria!
Despierta Sevilla.
Fran.

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