lunes, 16 de mayo de 2011

Crónica de un Martes Santo gris

Pero la hermosa luna llena que brillaba en la madrugada del Lunes Santo atenta a la solemne entrada de la Virgen de las Aguas en su Capilla del Museo, se tiñó de tinieblas, nubes grises y llantos, que mostraban un cielo encapotado desde priemeras horas de la mañana en el barrio del Cerro del Águila.

Un año más, los antifaces de terciopelo burdeos, volvían a deslucirse por culpa de las lluvias torrenciales que en esas horas atentaban contra nuestra ciudad. Sevilla se quedaba sin su Virgen de los Dolores, sin su marcha de Marvizón, y sin el vuelo de palomas blancas tan característico de cada Martes Santo.


Eran las 16.00h, cuando la Hermandad de los Javieres y su nueva hermana mayor Maruja Vilches, decidían retrasar la salida procesional 60 minutos, poniendo su Cruz de Guía bajo el dintel de la puerta a eso de las 17h, aunque sin poder salir finalmente por impedimentos de la propia lluvia que impidió que viésemos a la Reina de Gracia y Amparo y a su hijo de las Almas.



Minutos antes, las túnicas celeste cielo, se tornaban húmedas ante las torrenciales lluvias que caían en Muro de los Navarros. La noticia se preveía, Sevilla se quedaba sin su Cristo de la Ventana y sin su Madre de los Desamparados. La noticia fue trascendental para los hermanos de los Estudiantes, que incluso antes de la hora pevista para la salida anunciaban que este año 2011 no hacían Estación de Penitencia a la S.I Catedral.



Ahora toda la atención se dirigía hasta Luis Montoto, esperando que la Palomita de Triana, pusiera su hermoso paso de palio en las calles de Sevilla, tras su Hijo de la Sangre, y tras la Presentación de Jesús al Pueblo de Sevilla y al Barrio de la Calzá. Más de una hora esperó la primitiva hermandad trianera para finalmente entre un mar de aguas y de llantos decidía no realizar su salida procesional.

Eran las 18h, y San Nicolás, no iba a ver esa perfecta simbiosis que cada año nos deja ver el paso de la Hermandad de la Candelaria por los Jardines de Murillo, perdiendo esa bella estampa y el hermoso rostro de la Virgen de la Candelaria. Mismas sensaciones se notaron en Santa Cruz, que seguidamente anunciaba su decisión de no sacar a sus titulares a la calle, no obstante, la multitud de fieles que se acercaron hasta la Parroquia hasta avanzada la tarde, era bastante significativa.


La única esperanza se llamaba Dulce Nombre, y se tornaba de colores blancos en la Plaza de San Lorenzo. No obstante, la Hermandad, al igual que en 2003, tiró de valentía, y se puso en las calles de Sevilla. Pero no como en 2003, padeció una terrible lluvia que acusó a la hermandad cuando se encontraba en Conde de Barajas, obligándose a retroceder, cuando se encontraban saliendo los tramos de nazarenos del cortejo de la Virgen.


Esta fue la crónica de un Martes Santo, digno de olvidar.

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