lunes, 9 de mayo de 2011

A la Gloria! - *Domingo de Ramos*

Con ese título de la maravillosa composición de la Agrupación Musical Nuestra Señora de los Reyes, comienza cada año la Semana Santa de Sevilla, la tan esperada Semana Santa, esa semana que supone el alcance de las máximas cotas de los cofrades y sevillanos, de emociones, de la gloria, de la esperanza, del sueño y del trabajo que durante un año hemos estado acumulando a lo largo del año, y que por fin en la que sin duda es la mañana más hermosa del año, junto con la del 6 de Enero, vuelven a relucir como una nube de oro e incienso que se unen en la más armoniosa simbiosis que puede presenciar nuestra ciudad.



Vuelo de palomas blancas, túnicas blancas, saya blanca, palio blanco, blanco Paz, que cada año surge como flor de azahar en el barrio del Porvenir, en la que florece la alegría de una ciudad que desde por la mañana temprano despierta para recibir a Jesús que carga con la cruz en San Sebastián, y que entrará horas más tardes en la Jerusalén Sevillana entre palmas y olivos. A la Gloria Sevillanos, de comienzo nuestra Semana Santa.


Las cornetas del sol, dejan paso a un cortejo de túnicas negras y crema que consiguen cada año llevar desde Molviedro hasta el casco antiguo la devoción y el sentimiento de sus amados titulares. Y tras los blancos nazarenos de capa del Porvenir, arriva a la Campana ese maravilloso navío de caoba con la Sagrada Eucaristía de Jesús venida desde los Terceros.



Pronto, la Virgen de la Hiniesta y el Señor de las Penas pondrán la nota clásica en el centro de la ciudad Hispalense, llevando el azahar, la magia y el clasicismo de un barrio hasta el corazón de los sevillanos.



Izquierdo por delante, el Señor de las Penas, ruega al Padre compasión mientras los sayones romanos preparan la cruz de los pecados. Tras Él, llora desconsolada la Madre Bendita de San Juan de la Palma, la Señora de la Amargura, llanto desde San Juan de la Palma suena a sones de Font de Anta.
Jesús morirá como muere el Domingo de Ramos, igual que cae la noche, igual que el Amor surge de una rosa de pasión y que se cierra con la llegada de nuevo de la Señora del Socorro hasta la Plaza del Salvador, cerrándose así esta maravillosa jornada de ensueño.

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