Y llegaba el Sábado de Pasión, de nuevo Sevilla volvía a despertar y los barrios de la periferia volvían a resurgir plagados de ilusión y emoción para acompañar a sus amados titulares, en una jornada que estaría marcada por un sol pletórico que tiñó de luz celestial los barrios de Torreblanca, Ciudad Jardín y Parque Alcosa.
En Torreblanca, el misterio del Señor Cautivo ante Pilatos volvía ser Sentenciado ante la mirada de su barrio y de su amada Madre de los Dolores.
En Ciudad Jardín, la Virgen de la Milagrosa salía en su siempre hermoso paso de palio sin ir acompañada en esta ocasión de San Juan, marchando detrás de su amado hijo que atraviesa el Puente Cedrón custodiado por la guardia judía.
Será en Parque Alcosa, donde el Divino Perdón se hace hombre para que el barrio reciba a su Señor Nazareno que carga con la cruz del amor y la pasión.


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