La mala experiencia vivida durante la Madrugá, se vio continuada en la jornada del Viernes Santo, en la que las lluvias torrenciales y el mal tiempo seguían estando vigentes. Se esperaba que mejorase a lo largo de la tarde, pero finalmente no pudo ser.
La Hermandad de la Carretería confirmaba puntual como un reloj que este año no realizaría su Estación de Penitencia a la S.I Catedral, tras haberse pronunciado anteriormente la Hermandad del Cachorro comunicando que este año Sevilla se quedaría sin la imagen de Gijón y sin su amada Madre del Patrocinio. Sevilla se quedaba sin Expiración, sin su Salud Carretera y sin su Reina del Mayor Dolor.
A las 18h, las Hermandades de la O y de la Soledad de San Buenaventura, aunque la Hermandad trianera tardaría poco en pronunciarse y comunicar su decisión de no llevar a la imagen mariana de Lastrucci hasta el centro de la ciudad. San Buenaventura esperó más de una hora, y de nuevo, tras haber sido afectada por las inclemencias del tiempo en la salida procesional extraordinaria del Stmo. Cristo de la Salvación, tuvieron que tomar la terrible decisión de no salir a las calles de nuestra ciudad.
De nuevo, el tridente de hermandades románticas que en años anteriores había sido la esperanza de la jornada, se convertían en un año más en el consuelo de los cofrades. San Isidoro decidió no realizar su Estación de Penitencia, y seguidamente desde el Convento de la Paz, el portentoso misterio de la Hermandad de la Mortaja comunicaba que Sevilla se quedaría sin este tan solemne y romántico misterio.
Ni tan siquiera Montserrat pudo afrontar esta irreparable situación, de tal manera que el Santísimo Cristo de la Conversión del Buen Ladrón de Juan de Mesa, se quedaba este año en el interior de su templo junto a su amada Madre de Montserrat, con aires catalanes.
Sevilla se quedó sin su 3 jornada consecutiva, Sevilla perdió su Pasión.


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